El sevillano Martínez Barrio convocó
las elecciones a Cortes el diecinueve de noviembre de 1933. Unas
elecciones que podríamos calificar de históricas, pues las mujeres
participaron por vez primera - paradójicamente la ley permitía a
las mujeres ser elegidas, pero no participar como electoras-. Esa
participación se logró tras una larga batalla impulsada por Clara
Campoamor, quien luchó por el voto femenino hasta conseguirlo, lo
que conquistó junto a otros logros, como la igualdad jurídica ante
el hombre o el derecho al divorcio.
Las crónicas de aquella histórica
jornada señalaron que “las mujeres, valientemente, llegaron a los
colegios desde bien temprano”. Y también que, “la nota más
destacada de la elección ha sido la admirable tranquilidad de la
mujer al votar y el entusiasmo con que lo hizo”. Se dio un
importante paso pero, la realidad es que no pudieron votar todas las
mujeres mayores de edad, pues la enmienda, que fue aprobada en 1931,
decía que “los ciudadanos varones desde los 23 años y las hembras
desde los 45 tendrán los mismos derechos electorales”. Así se
mostraba el temor ante el hecho de que las mujeres pudieran provocar
reacciones encontradas con los varones, por lo que temían que el
voto femenino se convirtiera en un peligro para la República. Y,
frente a esto, la lucidez y el empuje de Clara Campoamor, quien se
preguntaba, “¿si todos somos iguales, por qué negar el derecho a
la mujer?”
Lamentablemente la conquista poco
tiempo se mantuvo, pues solo cinco años después, tras las
elecciones de 1936 y el golpe de Estado de Franco, las mujeres, y
todos los españoles, perdían el derecho al voto que tanto les costó
alcanzar.

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