LOS CAROLINGIOS (SIGLOS VIII-X)

Los Pipínidas son la familia que da origen a la dinastía y ejercen el poder real como mayordomos de palacio, majore domus, desde Pipino de Herstal (h. 645-714), quien a partir de 687 es también princeps regiminis; por tanto, ejerce la soberanía sobre todo el territorio de los francos, nombra a los duques y condes e interviene en la sucesión de los reyes merovingios. Su hijo Carlos Martel (h. 690-741) fue elegido mayordomo de palacio de Austrasia. Después de sus victorias sobre Neustria y Aquitania, es mayordomo de palacio de todo el reino franco. Su hijo, Pipino el Breve (715- 768), llamado así por su pequeño tamaño, fundó la dinastía carolingia. Tras asegurarse de contar con la ayuda de la Iglesia tras la celebración, por iniciativa suya, del Concilio de Soissons (744) por el cual la Iglesia se reforma y expulsa a los sacerdotes indignos, Pipino obtuvo en 750 el apoyo del papa Zacarías (741-752). En noviembre de 751, Pipino derroca al último merovingio, Childerico III (h. 714-755), le obliga a tomar la tonsura y le encierra en un convento cerca de San Omar. Elegido rey por una asamblea formada por los grandes del reino y los obispos, Pipino toma la precaución de ser coronado en Soissons. En 754, el papa Esteban II (752-757) solicita su ayuda contra el reino lombardo que le amenaza y le consagra por segunda vez, así como a sus hijos Carlomán (751-771) y Carlos (742-814), el futuro Carlomagno.

El reinado de Carlomagno (742-814)

A la muerte de Pipino en 768, el reino se divide entre sus dos hijos. Carlos, el mayor, recibe Neustria y el oeste de Aquitania. Por su parte, Carlomán se queda con Septimania, el este de Aquitania, Provenza, Borgoña, Alsacia, Alemania, parte de Neustria con París y Soissons. El reparto es tan desigual que la guerra es inevitable. Pero Carlomán muere repentinamente en 771, dejando la totalidad del reino a Carlos. Coronado rey de los francos (768-814), se apodera del reino lombardo (774-814) y se convierte en emperador el 25 de diciembre de 800, siendo coronado en Roma por el papa León III (795-816). Ahora es Carlos el Grande, Carolus Magnus (Carlomagno) y da su nombre a la dinastía carolingia.

Imperio Carolingio | Historia Universal

Como emperador de Occidente, Carlomagno conquistĂł e unificĂł gran parte de Europa Occidental bajo su Ăşnica autoridad: al reino de los francos se añadiĂł la mayor parte de Germania, Italia y el sector nororiental de España. Este vasto imperio se gestiona desde su capital, Aquisgrán, como una organizaciĂłn militar y administrativa. A los militares les concede el tĂ­tulo de duque y un ducado, una regiĂłn recientemente conquistada, donde debe imponerse la autoridad imperial, o el de marquĂ©s, o margrave, y un marquesado en una zona fronteriza del imperio. A los administradores civiles les da el tĂ­tulo de conde, y en sus territorios ostentan el poder militar, judicial y fiscal. Los condes son funcionarios, revocables en un principio, elegidos de entre los miembros de las familias de ricos terratenientes. Reformador de la Iglesia, que le apoya y asesora, Carlomagno reclutĂł a los clĂ©rigos necesarios para convertirlos en «enviados del señor», o missi dominici, a la vez mediadores en conflictos locales, inspectores y plenipotenciarios encargados de recibir el juramento de lealtad de los sĂşbditos.

El renacimiento carolingio

Protector de las artes y las letras, el emperador da pie al renacimiento carolingio, una renovaciĂłn cultural basada en el estudio del latĂ­n redescubierto, los clásicos y la práctica de las artes liberales, la enseñanza del trivium (gramática, dialĂ©ctica y retĂłrica) y el quadrivium (aritmĂ©tica, mĂşsica, geometrĂ­a y astronomĂ­a). El cuidado en el desarrollo de la educaciĂłn está ligada a la influencia de Alcuino de York (h. 730-804), al frente de la Academia Palatina, integrada por nueve miembros, como las nueve musas, incluido el propio Carlomagno. La reforma de la escuela forma parte de un proyecto más amplio de cristianizaciĂłn que se define con un capitulario —acto legislativo dividido en capĂ­tulos cortos (capitula)—: la ExhortaciĂłn general (Admonestio generalis) de 789. DespuĂ©s de la muerte de sus dos hijos mayores, Carlomagno vincula al tercero, Luis, al imperio a partir de 813. Carlomagno muere en enero de 814.

El Imperio se desmorona

Luis se convierte en el emperador Luis el Piadoso (814-840), coronado en Reims en 816 por el papa Esteban IV (816-817). Su reinado se ve sacudido por los ataques de los vikingos y los conflictos con sus hijos, que arden en deseos de reinar en su lugar. Su hijo mayor, Lotario, le derroca durante unos meses en 830, para más adelante obligarlo a abdicar de forma humillante en 833. Sin embargo, la falta de apoyo impide que Lotario pueda permanecer en el trono.

Luis el Piadoso es restituido y perdona todas las traiciones de su hijo. Tras su muerte en 840, sus tres hijos se disputan el imperio, que había ido a parar a Lotario I (840-855). Después de más de dos años de guerra, el Tratado de Verdún (843) divide la herencia: Lotario I recibe la Francia media (de Frisa a Provenza y el norte de Italia); Carlos II el Calvo (rey de Francia occidental de 843 a 877, y emperador de Occidente de 875 a 877), la Francia occidental y futuro reino de Francia, y Luis el Germánico (843-876), la Francia oriental o Germania. Sus hijos se disputarán a su vez un imperio cada vez más fragmentado, en el que el título imperial se verá desprovisto de poder político real. Los últimos carolingios son víctimas de una doble amenaza: los vikingos multiplican los pillajes y la aristocracia se fortalece ante la desidia real.

En 911, por el tratado de Saint-Clair-sur-Epte, Carlos el Simple (893-922) entrega el Bajo Sena al jefe vikingo Rollón (h. 860-h. 933), base del futuro ducado de Normandía. Carlos III el Gordo (rey de Francia occidental de 885 a 887) fue depuesto por los nobles del reino en favor de Odón (888-898), conde de París. Aunque le sucede Carlos el Simple, un carolingio. Esto es solo un aplazamiento para la poderosa familia de Odón, los Robertinos. El último carolingio, Luis V (986-987), muere a los veinte años al caer de un caballo sin dejar heredero. La asamblea de los nobles del reino, reunidos en Senlis, elige como rey a Hugo Capeto (987-996), nieto de Roberto I (rey de Francia occidental, 922-923) y hermano de Odón. Así comienza la dinastía de los Capetos (987-1848).

El arte carolingio: nuevas formas de expresiĂłn

El emperador Carlomagno invita a su corte a los mejores representantes de la cultura eclesiástica latina, lo que permite un clima favorable para que las artes se desarrollen en todas sus disciplinas. Se rodea de misioneros anglosajones e irlandeses, conservadores de la cultura griega y de la surgida de los textos sagrados. De esta forma, Alcuino (h. 730-804), de la escuela de York, Teodulfo (?-821) y el visigodo Angilberto el Germano (h. 750-814) se convierten en el centro de una sociedad cultural cosmopolita. De hecho, se trata de un verdadero renacimiento que se produce después de los tiempos difíciles de las invasiones bárbaras. El arte carolingio recibe su originalidad de las influencias bizantinas, bárbaras y mozárabes, y de su retorno a los valores de la Antigüedad.

La arquitectura carolingia: el ejemplo de Saint Gall

La arquitectura carolingia sigue siendo el arte principal. Se inspira en la de Roma y se renueva levantando construcciones con un edificio central, como la capilla del palacio de Aquisgrán, el edificio más grande de las construcciones carolingias. Es una transposición de la iglesia de San Vital de Rávena, que era originalmente la capilla palatina de Justiniano. Su construcción bajo la égida de Odón de Metz (742-814) se extiende desde 796 a 805. Carlomagno prefiere Aquisgrán a todas sus otras residencias porque, después de la conquista de Italia y Sajonia, esa población se encontraba en el centro de su imperio. En comparación con la iglesia bizantina, la capilla carolingia añade una evolución en el campo de la construcción: las galerías porticadas alrededor del edificio central. Para resolver el problema de un clero y unos asistentes cada vez más numerosos, los arquitectos carolingios expanden las basílicas con tres ábsides al este, lejos del porche. El ejemplo más antiguo de construcción que simboliza el retorno a las fuentes cristianas tempranas es el de la abadía de Saint-Denis. Construida por orden de Carlomagno sobre una antigua iglesia merovingia, es consagrada en 775 por el abad Fulrad, y desaparece cuatro siglos más tarde después de la decisión del abad Suger de transformar la basílica en la más prestigiosa del reino y necrópolis real. La planta de Saint Gall, diseñada entre 817 y 823, refleja las nuevas tendencias, nacidas de los Concilios de Aquisgrán (816-817). La basílica representa una síntesis perfecta de todo lo que una comunidad monástica necesita para vivir de forma independiente.

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